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Miedos · Proceso

¿Voy a pasarlo mal al dejar de fumar? La respuesta honesta

Por Pilar Balbi Crisol, hipnoterapeuta clínica · · 6 min de lectura

Es la pregunta que todo el mundo me hace. Y te voy a contestar con toda honestidad, aunque me cueste una venta.

Sí, van a aparecer resistencias

No te voy a prometer cero ansiedad. Y quien te lo prometa te está mintiendo.

Podría escribir aquí que con hipnosis se deja de fumar sin notar absolutamente nada, que te dormirás y despertarás siendo otra persona. Vendería más. Pero llegarías al tercer día, notarías algo, pensarías que la hipnosis no funciona contigo, y lo dejarías estar. He visto ese guion demasiadas veces.

Prefiero que empieces sabiendo la verdad, porque saber qué esperar es justo lo que evita que te asustes cuando llegue.

No prometo que no aparezca. Prometo que sabrás qué hacer cuando aparezca.
Te lo cuento en 30 segundos. Más vídeos en mi canal.

Lo que realmente da miedo no es la ansiedad

Cuando alguien me pregunta si va a pasarlo mal, casi nunca está preguntando eso. Está preguntando otra cosa, aunque no la formule: ¿voy a poder?

Porque si has intentado dejarlo antes, ya sabes lo que es notar la resistencia. Ya has estado ahí. Lo que recuerdas de aquella vez no es la molestia física: es la sensación de estar sola delante de algo que te superaba, sin saber qué hacer, aguantando hasta que se te acababa el aguante.

Ese es el verdadero miedo. No el malestar, sino repetir la experiencia de fracasar.

La diferencia: no estar sola delante de ellas

Lo que sí te prometo es que, por primera vez, no vas a estar sola delante de las resistencias.

Esa frase parece de consuelo, pero es muy concreta. Significa tres cosas:

La diferencia entre pasarlo mal y pasarlo mal sin recursos es enorme. En el primer caso hay un momento incómodo que sabes gestionar. En el segundo hay una emergencia que resuelves con un cigarro.

Las resistencias no vienen todo el rato

Hay una idea que conviene desmontar: mucha gente imagina el proceso como una tortura continua de varias semanas. No funciona así.

Las resistencias llegan en episodios. Momentos concretos, asociados a situaciones concretas, que aparecen, suben y bajan. Suelen ser más frecuentes los primeros días y van espaciándose.

Y eso cambia mucho las cosas, porque un episodio que sube y baja se puede atravesar. Lo que no se puede es aguantar indefinidamente algo que crees permanente. Parte del trabajo consiste precisamente en que dejes de vivirlas como una amenaza y empieces a verlas como lo que son: olas.

Qué es realmente una resistencia

Uso mucho esta palabra y conviene explicarla, porque no es lo mismo que «mono» ni que «ansiedad» en el sentido clínico.

Una resistencia es el momento en que una parte de ti pide volver a lo conocido. No es un fallo tuyo ni una señal de que el proceso no funciona. Es exactamente lo contrario: es la prueba de que estás cambiando algo real. Si no hubiera resistencia, es que no habría nada que cambiar.

Suele presentarse de tres formas. A veces como un pensamiento muy razonable («por uno no pasa nada», «hoy ha sido un día horrible»). A veces como irritabilidad difusa, esa sensación de que todo el mundo molesta. Y a veces como inquietud física, no saber qué hacer con las manos.

Reconocerlas por su nombre les quita bastante poder. Cuando puedes decirte «esto es una resistencia, viene de aquí y va a bajar», dejas de estar dentro de ella y pasas a mirarla desde fuera.

Por qué la fuerza de voluntad sola no aguanta

La mayoría de los intentos fallidos siguen el mismo patrón: los primeros días van bien porque hay decisión y algo de orgullo empujando. Luego llega un día malo, la reserva se ha agotado y no queda con qué responder.

No es debilidad. Es que la fuerza de voluntad funciona como un músculo: se cansa. Y estás pidiéndole que sostenga sola algo que antes sostenía un hábito automático con años de práctica. Lo he desarrollado en por qué la fuerza de voluntad no basta.

Por eso el trabajo no consiste en que aguantes más, sino en que necesites aguantar menos.

Por qué te lo cuento aunque me cueste una venta

Porque el trabajo que hago necesita que confíes en lo que te digo.

Si te prometo un proceso sin ninguna molestia y luego aparece, lo primero que se rompe no es tu proceso: es la confianza. Y sin confianza no hay nada que hacer, porque la hipnosis clínica no es algo que yo te haga a ti, sino algo que hacemos juntas.

Prefiero que vengas sabiendo exactamente qué va a pasar y decidiendo con esa información delante.

Si quieres ver cómo está estructurado el acompañamiento y qué incluye exactamente, puedes verlo en la página del programa de 5 sesiones.

Preguntas frecuentes

¿Se pasa mal al dejar de fumar? +

Van a aparecer resistencias. Nadie honesto puede prometerte cero ansiedad. La diferencia está en afrontarlas con recursos concretos en lugar de solo con fuerza de voluntad.

¿La hipnosis elimina la ansiedad? +

No por completo, y quien lo prometa exagera. Trabaja el mecanismo que sostiene el hábito y te da recursos para responder cuando aparece la resistencia, en vez de aguantarla.

¿Cuánto duran las resistencias? +

Aparecen sobre todo los primeros días y se van espaciando. No llegan de forma continua, sino en episodios asociados a situaciones concretas, y por eso se pueden anticipar.

¿Qué es el audio de rescate? +

Una grabación incluida en el programa, pensada para los momentos difíciles. Un recurso al que recurrir sin depender de que haya alguien disponible en ese momento.

En resumen

¿Vas a notar algo? Probablemente sí, en algunos momentos. ¿Va a ser como las otras veces que lo intentaste? No, si esta vez tienes con qué responder cuando aparezca.

Y si lo que te frena es otra cosa —el precio o el miedo a engordar—, también he escrito sobre ello.

Esta vez, con recursos

Cinco sesiones individuales por videollamada, un audio de rescate para los días difíciles y refuerzos justo cuando el cambio se tambalea. Sin promesas mágicas y sin culpa.

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