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Preparación · Método

Por qué no vas a dejar de fumar un lunes cualquiera

Por Pilar Balbi Crisol, hipnoterapeuta clínica · · 6 min de lectura

La escena la conoces. Te levantas un lunes con la decisión tomada, tiras el paquete a la basura y al jueves ya le estás pidiendo un cigarro a tu compañero.

El lunes no es el problema

Elegir una fecha da una sensación estupenda. Parece que ya has hecho algo, que el asunto está en marcha. Y no lo está: elegir el día es lo único de todo el proceso que no cuesta absolutamente nada.

Por eso la fecha se elige con tanta facilidad y con tanta frecuencia. El lunes, el uno de mes, después de las vacaciones, en enero, cuando pase esta temporada de trabajo. Cada una de esas fechas ha sido el principio de un intento y ninguna ha sido el problema.

El problema es que entre tomar la decisión y apagar el último cigarro no ocurrió nada más. Y ahí, en ese espacio vacío, es donde se decide el resultado.

No falla tu voluntad. Falla que nadie te preparó.
Te lo cuento en 30 segundos. Más vídeos en mi canal.

Lo que realmente falla

Cuando alguien llega a mi consulta después de varios intentos, trae casi siempre la misma conclusión sobre sí mismo: que le falta carácter, que no tiene suficiente fuerza de voluntad, que otros pueden y él no.

Es una conclusión falsa, y además cara: cada vez que la repites te quita un poco de confianza para el intento siguiente. La voluntad estaba ahí el lunes. Nadie tira un paquete de tabaco sin voluntad. Lo que no había era preparación, que es otra cosa completamente distinta. Lo desarrollo en por qué la fuerza de voluntad no basta.

Tu mente lleva años asociando el cigarro a la calma

Esto es lo que casi nadie te cuenta cuando te animan a dejarlo de golpe. Tú no fumas porque te guste el humo. Fumas porque durante años ese gesto ha ido quedándose pegado a determinados momentos hasta convertirse en la respuesta automática que tu mente da en ellos.

El café de después de comer. La llamada difícil. El atasco. La discusión que acaba de terminar. El rato a solas en el balcón, que muchas veces es el único de todo el día. En cada uno de esos momentos el cigarro no era tabaco: era una pausa, un cambio de tercio, un permiso para parar.

Y una asociación construida durante años no se deshace porque tú tomes una decisión un lunes por la mañana. Sigue ahí el martes, y sigue ahí el jueves cuando aparece el primer momento de verdad difícil. Entonces tu mente hace lo que lleva años haciendo: pedir lo que conoce.

Esa petición no es un fallo tuyo. Es exactamente lo que cabía esperar. Lo raro sería lo contrario.

Qué significa prepararse

Prepararse no es reunir más ganas ni esperar a estar más convencido. Es hacer un trabajo concreto antes de retirar el cigarro. Básicamente tres cosas:

Con ese trabajo hecho, el día que apagas el último cigarro deja de ser un salto al vacío y pasa a ser el final de algo que ya estaba en marcha. Es la diferencia entre presentarte a un examen habiendo estudiado y presentarte con muchas ganas de aprobar.

Por qué el programa dura 30 días y no una sesión

Mucha gente me escribe pidiendo «una sesión de hipnosis para dejar de fumar», dando por hecho que existe una sesión única que resuelve el asunto. Entiendo perfectamente el atractivo, pero sería venderte el lunes otra vez, solo que más caro.

Las primeras sesiones del programa son justamente preparación: mapear tus momentos, ver qué función cumple el cigarro en cada uno y construir la respuesta alternativa. Solo después llega el momento de retirarlo. Y luego siguen los refuerzos, porque el punto donde históricamente se caen los intentos no es el primer día, es más adelante.

Treinta días no es una cifra de marketing. Es el tiempo que necesita esa secuencia para hacerse en orden.

Si quieres ver cómo está estructurado el acompañamiento y qué incluye exactamente, puedes verlo en la página del programa de 5 sesiones.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mejor día para dejar de fumar? +

No hay uno mejor que otro. Lo que marca la diferencia no es la fecha sino lo que ocurre antes: si has identificado tus momentos y tienes otra respuesta preparada, cualquier día sirve. Si no, ninguno.

¿Cuánto hay que prepararse antes? +

No es cuestión de días sino de qué se hace en ellos. En el programa la preparación ocupa las primeras sesiones: identificar los momentos, entender qué función cumple el cigarro en cada uno y construir la alternativa antes de retirarlo.

¿Por qué fallan los intentos de golpe? +

Porque retiran el cigarro sin sustituir su función. Los primeros días el impulso tapa el hueco; cuando el impulso baja, el hueco sigue ahí y la mente pide lo que conoce.

¿Se puede dejar sin preparación? +

Hay quien lo consigue. Pero la mayoría de intentos fallidos que llegan a consulta comparten el mismo patrón: una decisión firme un día concreto y nada de trabajo detrás.

En resumen

El lunes no te falló a ti. Le fallaste tú al lunes, llegando sin nada preparado a algo que llevaba años construyéndose. Y eso no se arregla con más decisión: se arregla haciendo antes el trabajo que nadie te enseñó a hacer.

Y si lo que te frena es otra cosa —el miedo a pasarlo mal, engordar o el precio—, también he escrito sobre ello.

Esta vez, estarás preparada/o

Cinco sesiones individuales por videollamada, un audio de rescate para los días difíciles y refuerzos justo cuando el cambio se tambalea. Primero se prepara, después se deja.

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